En este blog podrá leer poemas del poeta valenciano Pere Bessó en catalán y Español/Castellano. También puede leer su vasta obra en su sitio web: http://perebesso.com

viernes, 4 de septiembre de 2009

GRANS DE DACSA I PINYOLS DE LLIMA-PERE BESSÓ

Joaquín Sorolla, Valencia, España







GRANS DE DACSA I PINYOLS DE LLIMA






…Las calles se llenan de extrañas
Mercancías para vivir: sobre todo, ásperos olores de verduras
Descompuestas, lenguas sin escaparates, cosas oscuras
Como las bartolinas de un sótano, como la niebla abisal de la lengua.
André Cruchaga





Aquesta vegada el gaig ofereix
el seu botó de desamor gras i ventrut
com la bota de Nancy
en excursió de muntanya verge,
retrobada anys després pel boig del turó,
més blau i desficaciat
que la careta del cel embravit
en la seua fugida del migdia
cap al poema,
ara que la pluja s’ha rist de nosaltres
durant tot el matí,
aquest gaig blavós i feixuc al coll
d’una negra noguera,
resplendent com l’oli tèrbol d’una animeta,
continua grallant per a la nostra incertitud,
vull, a gosades que sí vull,
però no puc
arredonir la clàusula d’excepció:
una dura cursa de desempat
ha esbargit les llavors
deixant-les caure en fulla blanca,
el talc verd per a la pols de les galtes
que mai no besàrem, el lexicon del sexe
de les coses senzilles
per a la quartella de racionament,
embolcallades com vers emplastres de fang
als plumiers de cançons d’innocència
i la caixa d’estris oblidada al clot del silenci,
els costats del graner,
i la força de l’aigua que es vessa a poc
a poc al gargamell tossudament
tancat del regueró
-com l’escot de puta vella que es deixa
caure enmig dels pixums-
ha barrinat forats pregons al fang,
taques de fràgil reputació.
A desgrat, doncs, del gaig, el món
del veïnat és de penes això.
Pigues blaves al pensament espendolat
pel lent sollevament de l’amor gratuït,
la desballestada porta d’enfront
de totes les absències,
embussant-se ella mateixa amb una reixat
de filferro a on davalla l’esbart
de gaigs blaus per a guardar la virtud
de qui ens fa passar gana.







GRANOS DE MAÍZ Y CUESCOS DE LIMÓN







…Las calles se llenan de extrañas
Mercancías para vivir: sobre todo, ásperos olores de verduras
Descompuestas, lenguas sin escaparates, cosas oscuras
Como las bartolinas de un sótano, como la niebla abisal de la lengua.
André Cruchaga






Esta vez el arrendajo ofrece
su botón de desamor graso y ventrudo
como la bota de Nancy
en excursión de montaña virgen,
recuperada años después por el loco de la colina,
más azul y en desazón
que la máscara del cielo embravecido
en su huida del mediodía
hacia el poema,
ahora que la lluvia se ha reído de nosotros
durante toda la mañana,
este arrendajo azulado y pesado al cuello
de una negro nogal,
resplandeciente como el aceite turbio de una animita,
sigue graznando para nuestra incertidumbre,
quiero, veas si quiero,
pero no puedo
redondear la cláusula de excepción:
una dura carrera de desempate
ha esparcido las semillas
dejándolas caer en hoja blanca,
el talco verde para el polvo de las mejillas
que nunca besamos, el lexicón del sexo
de las cosas sencillas
para la cuartilla de racionamiento,
envueltas como veros emplastos de barro
en los plumieres de canciones de inocencia
y la caja de herramientas olvidada en el hoyo del silencio,
los lados del silo,
y la fuerza del agua que se derrama poco
a poco en el gañote tozudamente
taponado del reguero
-como el escote de puta vieja que se deja
caer en medio de los meados-
ha barrenado agujeros profundos en el fango,
manchas de frágil reputación.
A despecho, pues, del arrendajo, el mundo
del vecinaje es apenas eso.
Pecas azules en el pensamiento despendolado
por la lenta sublevación del amor gratuito,
la desquiciada puerta de enfrente
de todas las ausencias,
atascándose ella misma con una alambrada
hasta donde desciende un bando
de arrendajos azules para guardar la virtud
de quien nos hace pasar hambre.

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