En este blog podrá leer poemas del poeta valenciano Pere Bessó en catalán y Español/Castellano. También puede leer su vasta obra en su sitio web: http://perebesso.com

sábado, 18 de julio de 2009

LES FIGUES DE L’HIVERN-PERE BESSÓ

Higos




LES FIGUES DE L’HIVERN
(HOMENATGE A BARTOLO CATTAFI)




Like the rabbit,
they too
ignore the falling dust,
leave their losses behind.
Rina Ferrarelli




Les figues de l’hivern

com metralla de foscos partisans
al mur de la memòria,
figuren a les branques retorçades pel fred,

tossudament tancades al poema,

tan distintes de la tèbia benevolença

que llangueix en les companyes de l’estiu.

Són roses amunt i avall,
endins,
cap a la mateixa uteritat,
com un capvespre a Palermo,

freturós del palp del groc,
que fou carn estacional,
i és neguit de la carn.

Salvatges sospites
en cada remor de fronda que amolla

estrenyen als aspres llavis

una ratlla de sucre.

Totes plegades de sobte se’n van,
desapareixen com han vingut,
sense somriures ni vels,
sense que el pardalet més alt i desficiós
taste l’ascla de melis,
el botonet i la gota que exsuda,

la llàgrima de vídua,
bocí errant cap al buit i a fosques

per un moment tocada per la llum.
Com els conills,
també elles ignoren la pols espolsada,
deixen a l’ombra de la figuereta un vellut de cagarulles
que es perd al darrere.




LOS HIGOS DE INVIERNO
(HOMENAJE A BARTOLO CATTAFI)




Like the rabbit,
they too
ignore the falling dust,
leave their losses behind.
Rina Ferrarelli




Los higos de invierno,
como metralla de oscuros partisanos
en el muro de la memoria,

figuran en las ramas retorcidas por el frío,

tozudamente cerrados al poema,

tan distintos de la tibia benevolencia

que languidece en los compañeros del estío.

Son rosas de acá para allá,
adentro,
hacia la misma uteridad,
como un atardecer en Palermo,

necesitado de la palpa del amarillo,
que fue carne estacional,
y es desazón de la carne.

Salvajes sospechas
en cada rumor de fronda que amolla

estrechan en los ásperos labios

una raya de azúcar.

Todos juntos de improviso se van,
desaparecen

como han venido,
sin sonrisas ni velos,
sin que el pajarillo más alto e impaciente
taste la raja de coraznada,
el botoncillo y la gota que exuda,
lágrima de viuda,

bocado errante hacia el vacío y a obscuras

por un momento tocado por la luz.
Como los conejos,
también ellos ignoran el polvo sacudido,
dejan a la sombra de la higueruela un velludo de cagarrutas
que atrás se pierde.

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