En este blog podrá leer poemas del poeta valenciano Pere Bessó en catalán y Español/Castellano. También puede leer su vasta obra en su sitio web: http://perebesso.com

miércoles, 17 de febrero de 2010

SAINT JULIAN-PERE BESSÓ


Autor de la fotografía: Vicente Benedito







SAINT JULIAN






We are the surviving seeds
Of the Sower,
Escaped and unharmed,
Tossed and shaken,
Shaped and chiselled
By the wild wind.
Raymond Grech, The Surviving Seeds

Of the thirsty lonely sailor in his shell
George Gregory Buttigieg, Lost at sea






El món devora les nostres parpelles
que sobreviuen al dellà dels somnis,
llavors del sembrador de la rosa
que mastega la nit,
paisatge que revivim en un poema d'exili
a la manera d'Hélène Dorion
asseguda a vora del mar,
però refractària del tot al refet:
vés a dir al meu amic que encara recordé
les fulles de llorer enrotllades a l'horitzó,
que flote, ara sí, en un saltiró de Cohen
per a guarir la melangia dels ocells
del filferro, quan esclaten les cletxes
i es perden els solcs de les pedres gitades
al bell mig dels esquinçalls dels segles,
esmunyit, escapat, il·lés,
jugat a cara o creu,
modelat i cisellat pel vent salvatge.
Cerque l'aigua,
la riba de la imatge que retorna,
i de nou es penja de nosaltres.
Recorde la joia del lloc que renta l'ona:
També enllà habitava la llum.

(de El Quadern de Malta, 2006)







SAINT JULIAN







We are the surviving seeds
Of the Sower,
Escaped and unharmed,
Tossed and shaken,
Shaped and chiselled
By the wild wind.
Raymond Grech, The Surviving Seeds

Of the thirsty lonely sailor in his shell
George Gregory Buttigieg, Lost at sea






El mundo devora nuestros párpados
que sobreviven más allá de los sueños,
semillas del sembrador de la rosa
que mastica la noche,
paisaje que revivimos en un poema de exilio
a la manera de Hélène Dorion
sentada a orillas del mar,
pero refractaria del todo al rehecho:
ve a decirle a mi amigo que aún recuerdo
las hojas de laurel enrolladas en el horizonte,
que floto, ahora sí, en un brinco de Cohen
para sanar la melancolía de los pájaros
del alambre, cuando estallan las rendijas
y se pierden los surcos de las piedras lanzadas
en medio de los jirones de los siglos,
escurrido, escapado, ileso,
jugado a cara o cruz,
modelado y cincelado por el viento salvaje.
Busco el agua,
la orilla de la imagen que regresa,
y de nuevo se cuelga de nosotros.
Recuerdo el gozo del lugar que enjuaga la ola:
También allá habitaba la luz.

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